MENTIRAS E IMPRECISIONES
julio 24, 2011 por Ricardo Puentes Melo
Escrito en La(s) Categoria(s) General, Jorge Orlando Melo, Opinión, Toma del Palacio de Justicia
MENTIRAS E IMPRECISIONES
Por Jorge Orlando Melo
A Voltaire, un fanático defensor de la verdad, la libertad y la decencia, se le atribuyen cosas que nunca dijo. Según una historiadora, Voltaire creía que aunque no estuviera de acuerdo con lo que otro escritor decía, estaba dispuesto a dar su vida para defender su derecho a decirlo, y muchos citan la frase entre comillas, como si fuera del escritor francés. Para otros, Voltaire dijo “calumniad, calumniad, que de la calumnia algo queda”, un aforismo que no está en sus obras y le atribuyó mentirosamente un cura francés del siglo XIX, y una calumnia de la que sí quedó algo, pues muchos la creen.
Como estamos en medio del gran destape, con un gobierno empeñado en revelar y castigar la corrupción y la arbitrariedad que hubo en la administración anterior, tras años de esfuerzos de jueces, periodistas y ciudadanos, hay que insistir en la necesidad de buscar la verdad por encima de intereses políticos y pasiones personales. Muchas de las revelaciones surgen, es obvio, de cómplices y participantes en la corrupción o los delitos oficiales: son los delincuentes los que saben lo que se hacía. Muchos creen en las denuncias contra los enemigos y se quejan, si afectan a sus amigos, porque se dé fe a los bandidos. Los mismos que piensan que las denuncias de un guerrillero o las frases a veces fantasiosas de un correo deben aceptarse al pie de la letra, protestan si se cree a los paramilitares que cuentan, mezclando verdades y mentiras, lo que saben.
En estos casos hay que mirar con escepticismo las acusaciones, pero tomar en serio los indicios, verificar las conexiones entre hechos, someter los testimonios a crítica severa, verificar la coherencia de la información y aplicar las reglas de la argumentación y la prueba. Esta es tarea ante todo de la justicia, pero en la que prensa y opinión son importantes.
En un caos como el actual, la crítica detallada de los argumentos de la justicia es esencial, pues en muchos casos se advierte la debilidad de sus conclusiones. Como lo demostró Pirry en documental del año pasado, el Gobierno colombiano sigue atribuyendo delitos recientes a un jefe guerrillero que está preso hace 7 años, pero la justicia se niega a liberar al homónimo que pasa su vida en la cárcel mientras otro delinque por él; por lo que se ha publicado, tengo la certeza moral de que los responsables principales de la desaparición del magistrado Urán y de otros rehenes en el Palacio de Justicia son otros oficiales, distintos al general Plazas, que entregó las personas que sacó del palacio a otros cuerpos militares, y no verificó qué pasó con ellos.
Además de aplicar distinta medida a los testigos, hay otro sofisma de rutina: explicar las pequeñas inexactitudes y mentiras propias como errores involuntarios o menores, pero deducir de cualquier imprecisión del otro la falsedad de todo lo que afirma. Las organizaciones de derechos humanos saben por esto que una denuncia imprecisa los desacredita y puede arruinar decenas de casos fundados.
En estos días, varios columnistas han tratado de desvirtuar las denuncias, casi siempre bien demostradas, de Daniel Coronell, por algunas imprecisiones sobre sus antepasados. Según José Obdulio Gaviria, Coronell dijo “hace varios años” que sus ancestros eran yugoeslavos. Al ir a la fuente, se descubre que el artículo se publicó hace menos de un año, y que lo que aparece allí no lo escribió Coronell sino una periodista anónima, que cuenta, en forma incoherente y confusa, historias improbables y contradictorias, que no atribuye textualmente a Coronell. Y aun si este adornó y alteró su historia familiar, no es lógico deducir de ello que lo dicho en sus investigaciones es inexacto, como no sería apropiado deducir de la argumentación tendenciosa o de las pequeñas falsedades de la columna de Gaviria que nunca dice nada cierto.
Julio 22 de 2011


La respuesta de José Obdulio en Twitter fue: “@joseobdulio: ¿’Imprecisiones’, Jorge Orlando, impostura que escandalizó a la comunidad judía? enjuiciamiento laxo, casi alcahuete..”
Aterrador que este exConsejero de DDHH de Gaviria no haya leído con detenimiento las investigaciones de Ricardo Puentes, publicadas en esta web, en donde demuestra que la falacia de los “desaparecidos” se funda en decenas de cadáveres que se quedaron en la fiscalía sin explicación, reconocimiento, y como si fuera poco, ocultos. Se nota su afán por continuar la persecución militar en cabeza de otros militares inocentes….uhmmm que maña tan fea la de estas gentes de la izquierda ¡!!!
Ricardo: mándale copias de tus artículos a ver si…..
He aquí otro mamerto inventándose una nueva teoría que logre exculpar a los prevaricadores y a sus secuaces que publican artículos donde tratan de hacer pasar por impolutos a personajes que parodiando a un demente, “huelen a azufre”, y claro ellos como leales vasallos crean las cortinas de humo que generen las distracciones que les permitan salir inermes una vez se ha desenmascarado su ardid. Ahora dice este “iluminado: “tengo la certeza moral de que los responsables principales de la desaparición del magistrado Urán y de otros rehenes en el Palacio de Justicia son otros oficiales, distintos al general Plazas, que entregó las personas que sacó del palacio a otros cuerpos militares, y no verificó qué pasó con ellos”. Tortuoso ardid, quiere a estas alturas sacar a relucir su “certeza moral” para afirmar que no fue el coronel Plazas Vega, pero esperó a que otros lo probaran para afirmarlo, es una estúpida actitud de “yo lo sabía”, y busca desesperadamente a otros chivos expiatorios que pueda calmar su ansia de enlodar a cualquier militar en sus argucias. Lo lleva a desconocer declaraciones de quienes tienen las pruebas sobre estos “desaparecidos”, y además sus aullidos distractores pretenden sacar en limpio quién en su columna presenta pruebas, que tendrá que responder dónde las obtuvo y además no coinciden con las que reposan en el expediente, y hace señalamientos sin soporte. Por tanto su “certeza mortal” ya podemos notar cual altura de “socavón” es la que podemos medir. Y sobre su protegido, si lo que menciona el artículo que se refiere a él, no es cierto, sería bueno que lo desmintiera personalmente, pero notamos que más bien lo que ha tratado es de sacarle beneficio, soportado en el engaño. Es mejor ser “pija” que falso yugoeslavo, porque fueron muchos los valientes llaneros que han colocado su cuota de sangre en gestas heróicas.
Para que tanto escepticismo con un personaje tan oscuro como sus negocios y sociedades? No puede un periodista ser tan hipócrita y descarado, salvo que sea un fiel discipulo del profe Ramón.
Estimado Ricardo, y este articulo?
Un oportunidad..