LA SEGURIDAD EN BOGOTÁ, UN PROBLEMA NACIONAL
febrero 5, 2011 por Ricardo Puentes Melo
Escrito en La(s) Categoria(s) Bogotá, General
LA SEGURIDAD EN BOGOTÁ, UN PROBLEMA NACIONAL
Intervención de Ricardo Puentes Melo, en el marco de los TALLERES DEMOCRÁTICOS organizados por el Centro de Pensamiento Primero Colombia, dirigido por José Obdulio Gaviria, y que iniciaron el 29 de enero de 2011 en Bogotá. El fin de estos talleres es convocar a una gran discusión nacional sobre los asuntos cruciales de la patria para, desde ahí, integrar las propuestas a las diversas candidaturas para gobernaciones, asambleas, concejos y juntas administradoras locales.
LA SEGURIDAD EN BOGOTÁ, UN PROBLEMA NACIONAL
Señor ex presidente, doctor Álvaro Uribe Vélez, señor ex ministro Oscar Iván Zuluaga, organizador de estos talleres democráticos; señores exministros, congresistas, candidatos a la Alcaldía Mayor de Bogotá, Concejo y Juntas administradoras Locales. Señoras y señores.
El Centro de Pensamiento Primero Colombia, dirigido inmejorablemente por el doctor José Obdulio Gaviria, y coordinado no menos brillantemente por el doctor Fernando Alameda, nos ha animado desde hace tiempo a abandonar la tendencia nacional de evitar escudriñar en la realidad nacional, ya sea por miedo o por desamor a la patria, y nos ha alentado a plantar en nuestras conciencias la necesidad de debatir y proponer, en mesas de trabajo en el Centro de Pensamiento Primero Colombia, soluciones para los graves problemas que aquejan a nuestra amada Colombia. Una tarea descomunal que, gracias al doctor Álvaro Uribe Vélez, quien nos mostró el camino, no se nos hace ya tan ardua, penosa y compleja.
Hablar del tema de seguridad en Bogotá, es necesariamente hablar del gran problema nacional: el narcotráfico que sustenta financieramente a la guerrilla colombiana y a otros grupos delictivos armados y que, además, conlleva una poderosa capacidad para corromper las autoridades y funcionarios que deberían combatir este flagelo.
La ciudad está infestada de milicias que se camuflan en el pretendido anonimato que les brinda la gran urbe, y que es aprovechado para reclutar jóvenes en universidades, colegios y barrios populosos que crecen en las goteras de la ciudad y que cada día están recibiendo a cerca de 150 personas que llegan para establecerse en Bogotá en busca de mejores oportunidades.
Agravando esto, existen indicios muy serios de corrupción policial y judicial. Se sabe de policías que son sobornados para que no cumplan con su deber, policías que integran ellos mismos bandas de apartamenteros y grupos sicariales y de secuestro en complicidad con la subversión y los grandes capos de la droga. Se sabe de policías que manejan negocios fabulosos de prostitución y venta de estupefacientes. Y también tenemos conocimiento de jueces y fiscales que, a cambio de pagos de determinada cantidad de dinero, no hacen lo necesario para condenar a los delincuentes sino que se encargan de dejarlos en libertad a las pocas horas de su captura.
Varias localidades de Bogotá están llenas de desmovilizados, un problema muy grave de delincuencia porque un número de ellos vuelven a delinquir despreciando el perdón que les ha concedido la sociedad, y organizándose en bandas criminales que manejan negocios de droga, secuestro, trata de blancas, atracos, prostitución infantil y otras formas de delito.
Grupos de desmovilizados de la guerrilla las autodefensas y los traficantes de droga se están fundiendo en un solo y monstruoso grupo delincuencial que se nutre financieramente del llamado “microtráfico”, que es en realidad el más poderoso sistema de comercializar estupefacientes construyendo un mercado interno creciente de consumo de droga en Bogotá y otras ciudades del país. Se están creando pequeños ejércitos de delincuentes que dominan territorios demarcados en la ciudad.
Todo esto hace aumentar dramáticamente las tasas de homicidios y violencia.
Además, sabemos de poderosas inversiones de recursos del narcotráfico en sitios de prostitución y diversión en las conocidas zonas de rumba de Bogotá en Chapinero, la calle 85, la calle 116, la Avenida Primero de Mayo, Restrepo, la calle 93 y otras zonas más pequeñas en inmediaciones de centros educativos universitarios.
Así, la situación de seguridad en Bogotá es realmente dramática. Como dramáticas deben ser las medidas para enfrentar a los delincuentes que nos han puesto en Estado de Sitio.
Primeramente, necesitamos con urgencia una reforma a la justicia que penalice fuerte y ejemplarmente delitos como el del “microtráfico”. Hasta el momento se ha considerado desmesurado aplicar penas fuertes a los “microtraficantes”, a quienes se les ve como “consumidores” y esto ha permitido que las personas ya no comercien ni transporten grandes cantidades de droga, sino que lleven pequeñas dosis alegando que son para consumo personal bajo el amparo del “libre desarrollo de la personalidad”
Al tiempo con esto, se deben promover políticas públicas que fortalezcan la participación de padres y educadores respecto a este tema que tiene en grave riesgo el futuro de niños y jóvenes de nuestro país.
Se deben promover penas ejemplares para quienes recluten menores de edad para la comisión de delitos relacionados con narcotráfico y conformación de grupos armados y bandas delincuenciales. Se debe aumentar la pena cuando los delitos se cometan involucrando a menores de edad y cuando sean cometidos por funcionarios públicos.
Se deben erradicar las zonas de tolerancia en Bogotá que no son más que multicentros del hampa, zonas para el libre ejercicio de la delincuencia.
Se debe integrar la adicción al alcohol dentro de la política nacional de drogas. El alcohol es la principal causa de asesinatos, riñas, violencia intrafamiliar y accidentalidad en el país.
Se debe conformar una Unidad de Investigaciones Financieras que revise con lupa el origen de las finanzas de ciertos locales y centros de rumba.
Muy importante que se creen en Bogotá Consejos Locales de Seguridad Permanentes; comités de seguridad barriales integrados por miembros de la comunidad, ejército, policía y delegados de la fiscalía. Es necesario que se haga a nivel local porque se fortalecen los lazos vecinales y, además, se respetan las diferencias particulares de cada comunidad.
Se debe acabar con esas repúblicas independientes en que se han convertido las universidades y que, bajo la excusa de la “autonomía universitaria” son santuarios de la guerrilla, el narcotráfico y el hampa común. Allí también deben existir comités de seguridad integrados por estudiantes, profesorado, ejército y policía.
Se deben establecer mecanismos de protección de testigos, peritos y funcionarios policiales. Se debe regular el sistema de técnicas especiales de investigación, agentes encubiertos, informantes y vigilancia.
Todos sabemos que en Bogotá hay inversiones gigantescas del narcotráfico que todavía no se han investigado. Es necesario repetir que los lugares de rumba y prostitución son negocios apetecidos por los lavadores de dinero.
Urge una reforma al Código de Policía que erradique las ridículas multas contempladas allí que permiten al delincuente seguir en la ilegalidad porque le sale mucho más económico que dejar de delinquir.
Vital es también que se provea al ejército de elementos jurídicos que le permitan combatir las bandas criminales, integradas –como ya se dijo- por guerrilleros, narcotraficantes y bandidos de toda clase que se refugian en el estatus de “bandas criminales” para evadir la acción del ejército, única institución entrenada y armada eficazmente para combatir estos grupos que amenazan la seguridad nacional.
Se debe revisar con lupa a las ONG que operan en Bogotá. Se debe escudriñar el origen y destino de sus finanzas ya que también se sabe que estas entidades son utilizadas para lavado de activos y financiación de la guerrilla.
Es evidente que el panorama de la seguridad en Bogotá es desalentador, pero corresponde enfrentarlo sin más dilaciones ni laberintos administrativos..
La sociedad bogotana debe organizar de inmediato mesas locales donde se discutan frontalmente, de cara a la comunidad, los graves problemas de seguridad de la ciudad. Mesas donde se desnuden los partidos políticos y organizaciones que están patrocinando la violencia mediante el sofisma filosófico del derecho al libre desarrollo de la personalidad. Partidos políticos y organizaciones que promueven el aborto, el consumo de drogas, la prostitución infantil, el asesinato político, la subversión y el aniquilamiento de valores y principios que son esenciales para la vida en sociedad y la supervivencia de un país.
Es urgente que el país retome el camino que nos enseñó la Seguridad Democrática si queremos dejarles a nuestros hijos una patria libre, segura, democrática y próspera.
Bogotá, enero 29 de 2011


























Estiamdos Amigos
Ahora que estuve en Bogota visitando la familia hoy a los choferes de taxi me contaron que habia mucha gente los taxis dicen que hay lugares vetados por inseguridad asi y las pandillas tambien eso es falta de autoridad definitivamente el polo no sirve para nada lo que se logro se pierde por falta de autoridad , asi ningun turista viene si empieza la inseguridad , asi de sencillo note mucha inseguridad tanto en la ciudad como en el resto del pais por ejemplo en Neiva voletean asi que todo lo ganado con Uribe se perdio que colmo mis amigos ojala mejore Dios quiera y ojala salga un buen alcalde porque como va nada se sacara de bueno . Eso como Colombiana me duele mucho con lo que uno anhela ver su tierra y verla mal eso es muy dificil para unos da dolor de patria.
Reciban un cordial saludo
Leyendo las palabras del Dr. Ricardo Puentes Melo siento como que me vuelve el alma al cuerpo al saber que tenemos a nuestros líderes atentos a la situación tan lamentable que se vive no solo en Bogotá sino en el resto del país. Sentir que Alvaro Uribe Vélez junto a un grupo selecto de buenos colombianos, con el apoyo de todos los que queremos a Colombia, están atentos ante todas estas situaciones me hace pensar que hay un futuro,sí, un futuro promisorio. En total sintonía con todos estos cuestionamientos se encuentra nuestra Fundación para la Educación, la Libertad y la Democracia “FELD”.
..y todo el mundo “sabe” y se “sabe” se “conoce” …..pero no hay una sola prueba seria en torno a ello. señor Ricardo, su idea de convertir a Bogotá en un Gran Panóptico, custodiado por miembros del ejercito (se nota que desconfía de la policía plenamente, sesgo institucional allí.)me aterra, me da escalofríos, buscaría llevar a la practica el tan afamado libro 1984; Control Total, entrega del sujeto al estado, tanto de su vida privada como publica, restricción a su historia, pues los centros educativos serian controlados y puestos en función de un “orden nacional”, que no cuestionen a sus “heroes” como el caso de Uribe, o las posturas políticas de un “maestro” como jose obdulio gaviria y la tan necesaria y no explicito señalamiento a la conformación de un partido único, si es de militares, policias, miembros “honorables” de la sociedad y “heroes” mejor!! una sociedad con un solo creo el del “camandulero lame ladrillo”.Como siempre “Dr. Puentes” The Yellow Kid se queda blanco frente a esta “web periodística”
Julián… no se aterre. Si quiere pruebas de la inseguridad en Bogotá, salga a la calle.. vaya al centro, pásese por la caracas con calle 13, o por la carrera décima. Vaya a Kennedy, a “cuadra picha”; dése una vuelta por la Zona Rosa o por Chapinero, que ahora es conocido como “Chapigay”. Si no cree lo de los colegios, visite un par de ellos en Ciudad Bolívar, Usme, Bosa o Suba.. Y verifique si no hay venta de droga en sus alrededores.
Por supuesto, honestamente no creo que usted haga nada de esto. Nada extraño que pertenezca al grupillo que está usufructuándose con la miseria de Bogotá
Jajajaja disculpe la risa señor Ricardo, pero supone demasiadas cosas de mi. Soy un colombiano de los que se llaman de “a pie” osea para todo lugar trato de caminar y las zonas que me enuncia, no me son desconocidas, trabaje en la 1 de mayo, en la tan temible “cuadra picha” y acá estoy. suelo salir al centro, al chorro de Quevedo o la candelaria y a otras zonas de rumba en la capital y pues acá estoy!! en suba vive mi padre y varios amigos, en Bosa el amor de mi vida, visito esas zonas con regularidad. Y no vendo drogas, soy estudiante y orgullosamente de una universidad publica a portas de graduarse.
“grupillo que usufuctua bogota” jajajaja ya quisiera yo!! no no señor, estrato 3, muy normalito y trabajador, de los que de verdad trabajan, que toman bus y sufren al subir al magico trasmilenio donde todo puede desaparecer, que toma bus de 1400 y buseta de 1300 y escucha, ve y en ocasiones se conmueve con las penurias de los miles de desposeídos que alberga esta ciudad…. quizás no como en su caso, este a “punta de lentejas” como alguna vez lo dijo…pero no como banquetes, ni me codeo con Uribe o el El Centro de Pensamiento Primero Colombia y su camarilla de politicos de corte militar y con claras inclinaciones a la conformacion de si se pudiera una dictadura, disfrazada de seguridad democratica.
Pero llegando a lo que realmente compete, el tema de la inseguridad de bogotá, no me es del todo ajena, pero no pretendo que las medidas que se tomen sean mas coercitivas, que limiten mis libertades y que se llegue a sobrepasar el campo de acción que ya tienen los militares y su querida Policía Nacional!! Creo que esta inseguridad no responde únicamente a “grupos de izquierda” a “bandas emergentes” o a sujetos aislados de la sociedad…por el contrario creo que son síntomas de la inequidad, la desigualdad y la ineptitud de LOS GOBIERNOS NACIONALES Y LOCALES por crear condiciones económicas y sociales, que tengan mayor inclusión y mayores oportunidades a los jóvenes de Colombia, y a la sociedad en general. es fácil señalar al guerrillero, al paraco y al atracador, pero cuando se indaga por las razones que lo llevaron y lo llevan a tal situación, se esgrimen argumentos que como en este caso de su articulo, responde a argumentos políticos descontextualizados y análisis pobres de causa-efecto propios de otras ciencias, mas no de las ciencias sociales….pero que va saber usted, si solo ve las cosas en blanco y negro, en bueno y malo, en sagrado y profano, en paraco-FFMM y Guerrilla-comunista-Chaves. Tipico del periodismo del siglo XXI en el cual, el enemigo esta presente, el terror y la desconfianza abundan, las intrigas y los “supuestos” alimentan a los periodistas y si ese miedo sirve para controlar mucho mejor… Señor Ricardo, le tomare en serio y le aplaudiré el día que su periodismo se salga de la esfera de la Doxa de plaza de mercado!! y sea serio con sus métodos y los resultados y por supuesto cuando escriba una respuesta que no ataque con juicios de valor a quien le lee!!
Dice tantas barbaridades y tan pocas verdades, que es mejor dejar el tema aquí. Un saludo