LA CORTE NECESITA UN EXORCISMO
agosto 26, 2010 por Ricardo Puentes Melo
Escrito en La(s) Categoria(s) Fernando Londoño Hoyos, General, Opinión
LA DESPISTADA CORTE
Por Fernando Londoño Hoyos
Los Estados Unidos y Colombia tienen viejos tratados de cooperación militar, particularmente activos desde que resolvieron combatir en común el común peligro que las drogas ilícitas para ambos representan.
La Corte Constitucional admitirá que por las drogas, la mafia y la guerrilla volvieron este país un infierno. Por la cocaína asesinaron millares de compatriotas, y los siguen asesinando, sobre todo en Medellín, tierra del ponente de la sentencia que tan dolidos nos trae. A la gente la matan en las calles y en los campos, porque unos bandidos desalmados quieren sembrar el terror para garantizar su negocio. O para proteger sus rutas. O para defender sus nauseabundos mercados. Y como eso no está bien, hay que tratar de impedirlo. Lo que suponemos que no sea inconstitucional.
La lucha contra la cocaína se hace por tierra, mar y aire. Para hacerla por tierra, los Estados Unidos nos han dado dinero, unos cuantos miles de millones de dólares constitucionales, que usamos para equipar nuestras ayer escuálidas Fuerzas Militares y de Policía. Nos han dado conocimientos que no teníamos.
Tecnología de la que carecíamos. Armamento sofisticado. Nos han entrenado oficiales en todos los niveles, mejorando sensiblemente su capacidad estratégica y táctica. La tierra está razonablemente cubierta.
La campaña por el mar ha sido muy intensa. Aquí también la contribución gringa ha sido generosa y decisiva. Nuestras viejas naves se han modernizado. Nuestras costas han tenido el auxilio de embarcaciones más ágiles, de mayor poder de fuego y desplazamiento. Nuestra Armada recibe continuas visitas de los americanos del Norte y las relaciones de nuestros oficiales con los de ellos son continuas y fecundas. No es por casualidad que la mayor interdicción de drogas ilícitas se ha hecho en el mar. Sin inexequibilidades para lamentar.
Pero queda el aire. Aunque no lo sepan el doctor Palacio y sus despistados compañeros de Corte, los precursores químicos, el dinero y la cocaína entran y salen en grandes cantidades por nuestros desprotegidos cielos. Los Llanos son como una inmensa pista de aterrizaje clandestino y nuestros radares, un juguete para los transgresores de nuestra precaria soberanía.
En los comienzos del gobierno Uribe, batallamos duramente para que los Estados Unidos se volvieran a comprometer en la interdicción aérea. Al fin lo logramos. Así llegaron a Colombia dos aviones Cessna muy lindos, equipados con alta tecnología y que suponemos siguen volando e interceptando tal cual nave que logran identificar. Esos aviones han prestado un buen servicio y no han sido inconstitucionales.
Era necesario mucho más. Y la ocasión se dio cuando el insensato Presidente del Ecuador expulsó a los gringos de la base de Manta, desde donde protegían los cielos ecuatorianos, el mar Pacífico y en algo los nuestros. Desde Manta nos dieron muchos soplos valiosos, que ahora serán “inexequibles”. Pues esos aviones estarían disponibles para nosotros. Para que sean nuestros ojos en los vastos cielos de esta Patria gigantesca. Y nuestros oídos. Y nuestra capacidad para impedir los vuelos clandestinos, los que traen armas para asesinar a los coterráneos del doctor Palacio y se llevan la cocaína para inundarnos después de dólares que corrompen, que matan, que destruyen nuestras selvas, que arman bombas contra las cadenas radiales y los clubes sociales y los oleoductos y las torres de transmisión eléctrica.
Los ‘Rastrojos’, los ‘Machos’, los ‘Combas’ y los ‘Sebas’, y los amigos de ‘Jojoy’ y ‘Cano’ están de plácemes. Los enemigos de Colombia exultan frenéticos. Mientras tanto, nosotros no entendemos lo que nos ha pasado. Y los magistrados de la Corte tampoco. Estamos seguros. Su problema no es para un debate en Derecho. Honestamente, creemos que necesitan otra cosa: un exorcismo.
Agosto 26 de 2010
En www.eltiempo.com

























Doctor Fernando yo tampoco que nos esta pasando, me siento muy triste y preocupada por esta situacion.
“El tratado militar ha sido tumbado por la corte constitucional” lo leo y no lo creo lo oigo y tampoco lo creo y me da tristeza y dolor de patria.
Esto es lo que se llama una patria vendida, vendida por unos pocos y los demas atonitos sin palabras; lo siento,lo siento por mis hijos los que estan terminado
una carrera con la esperanza de servir a su patria con la esperanza de progresar y ser felices en su pais y no se va poder por que cuando lleguen a la meta este bello Colombia despues de corronpido estara destruido, ojala que no sea asi y le pido a Dios que no lo permita, pero como vamos, vamos hacia un avismo.
Nuestra csj
esta conformada por las base del sindicato prevalicador de jueses, de alla procede cada uno de los engreidos y egolatras que la conforman, de una u otra manera simpatisan con los mamertos seudoculturales que fungen de auxiliadores morales de las farc, su actuar es preterintencional, premeditado y a conocimiento de favoreser a sus amigos, odian al estado pero viven de el, venden y prevalican de acuerdo al dinero en juego o a intereses personales, nuestro magistrados dan asco son oscuros, por eso estaban tan asustados de las “chuzadas” que verguenza luchar y arriesgar la vida por un pais de truanes.
Sostienen los narco terroristas de las Farc que “la única que ha sacado la cara es la Corte Suprema” quien al decir de ellos “esta actuando conforme a derecho “Sigue el ramo de flores “quizá valga contar con la participación de una Corte Suprema que ha demostrado hasta lo indecible lo que significa el apego a un ordenamiento jurídico” De la lectura de ese ramo de alabanzas se desprende que el cáncer de la guerrilla ya hizo metástasis en uno de los órganos del gobierno colombiano. No obstante, uno de los miembros de ese infectado organismo califica la actuación de la Corte Suprema de Justicia, como una verdadera faena en el campo de la cirugía pues, al decir de èl, están curando de sus males al sufrido pueblo Colombiano. Con semejantes cirujanos Colombia debería estar pidiendo, a gritos, que la apliquen la eutanasia.