sbado 25 mayo 2013 

GATO POR LIEBRE

julio 1, 2012 por  
Escrito en La(s) Categoria(s) General, Jesús Vallejo Mejía, Opinión

Gato por liebre

Jesús Vallejo Mejía

Por Jesús Vallejo Mejía

Julio 01 de 2012

La desfachatez de Juan Manuel Santos no tiene parangón en la historia política de Colombia.

Ni siquiera Ernesto Samper Pizano, que es de su misma catadura moral, llegó a tanto con aquello de que el dinero del narcotráfico entró a su campaña presidencial “a sus espaldas”.

Santos acaba de declarar que, con la abortada reforma judicial, el Congreso le metió “gato por liebre”. Insiste, pues, en que lo sucedido al término de la pasada legislatura fue obra de la mala fe de los congresistas, particularmente los de las comisiones de conciliación de Senado y Cámara, y que el Gobierno nada tuvo que ver con el estropicio.

La opinión nacional ve las cosas de otra manera, pues tiene claridad acerca de que los errores cometidos son atribuibles en conjunto al Congreso y al Gobierno.

Por eso, ambos salieron severamente castigados en las últimas encuestas que se publicaron en esta semana.

Si de “gato por liebre” se trata, tal es lo que Santos les metió a nueve millones de confiados colombianos que votaron por él hace dos años y hoy están cobrando conciencia no sólo del error que cometieron, sino del engaño a que se los sometió.

Trato de hacer memoria de algo semejante en nuestro devenir político y, francamente, no lo encuentro.

Hemos tenido presidentes de muchas clases: buenos, regulares y malos, ilustrados e ignorantes, idealistas y pragmáticos, brillantes y de pocas luces, avizores y miopes, pero me resulta difícil encontrar alguno que exhiba tan redomada mala fe, excepción hecha de Samper.

A tan deplorable condición, asocia Santos, por desventura, una temeraria ligereza para hablar, no obstante sus dificultades de dicción, que puede ocasionar desastres y en nada contribuye a apagar los incendios que él mismo ha ayudado a desatar.

“Tartamudo locuaz” llamó Jorge Zalamea en “El Sueño de las Escalinatas” a Laureano Gómez. Pero este era elocuente, incisivo, dialéctico, cultivado. No sucede lo mismo con Santos, que dice tonterías y hace malos chistes.

Todo esto daría pie para que los colombianos, que somos gocetas por condición, nos divirtiéramos a costa suya, pues reírnos de los presidentes es uno de nuestros más preciados deportes nacionales.

Santos con Andrés Pastrana, César Gaviria y Nohemí Sanín. Al fondo, Belisario Betancur y Angelino Garzón

Pero el asunto no es para risa, pues envuelve aspectos de enorme gravedad.

Lo primero, el autismo presidencial.

Santos no parece darse cuenta cabal de lo que sucede en torno suyo ni de en qué país vive. Las cosas le resbalan, no se inmuta, las aborda con una frivolidad que espanta.

Lo segundo tiene que ver con su concepción del  mundo político.

Los que en el mismo actúan tienden a considerarlo como un gran escenario teatral y en buena medida están en lo cierto. Pero tras la apariencia está la realidad, que, como decía Lenin en célebre frase, “es tozuda”.

Pues bien, hay políticos que mantienen en la mira siempre los hechos, sea para preservarlos, ya para modificarlos, bien para revolucionarlos. Otros, en cambio, creen que lo importante son las apariencias, lo mediático, lo virtual. Y a esta mala categoría pertenece Santos.

Hay algo peor.

Los políticos, desde luego, son actores que desempeñan sus respectivos papeles ante el público. Unos de ellos son actores de carácter, como un Olaya Herrera, un López Pumarejo, el mencionado Laureano Gómez o los Lleras, por ejemplo. Pero los hay histriones, volatineros, comediantes de ópera bufa. Y, para mal de Colombia, a dicha especie pertenece Santos.

He citado en otras ocasiones un texto del Eclesiastés que advierte contra la puerilidad y la ligereza de los gobernantes en estos términos:

“10:16 ¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes banquetean de mañana! “

La fatuidad de que hace gala Santos lo muestra como un ser inmaduro, veleidoso, de poco carácter y no mucha ilustración, para quien la vida es ante todo un juego de ganar y de perder.

Gente que lo conoce considera que adolece de ludopatía. De ahí que exhiba como una gran virtud, a su mal juicio, la de ser un hábil jugador de póker. Y se cuenta que nombró a alguno de sus compañeros de juego para un cargo de gran responsabilidad dizque por haber sido el único que le ha ganado en las cartas.

Pues bien, de un jugador con alma de adolescente puede esperarse cualquier cosa.

Leí en esta semana una excelente entrevista que le hizo Edgar Artunduaga en Todelar a Roberto Gerlein, el decano de los senadores colombianos.

Gerlein lleva cuarenta años en el Congreso, lo que significa que pocos como él tienen un conocimiento tan detallado y de primera mano sobre lo que ha acontecido en este país a lo largo de cuatro décadas.

En sus declaraciones, se duele del modo como Santos ha manejado esta crisis que, a no dudarlo, es una de las más graves que hemos padecido en mucho tiempo. Y justifica lo que yo no he vacilado en llamar la abyección del Congreso, por el temor a que se lo cierre.

Recordemos algo que dijo Churchill de los que por cobardía eluden las confrontaciones, que se quedan con el pecado y sin el género.

Pues bien, Santos, con escandalosa desvergüenza, le ha echado toda el agua sucia de este bochornoso episodio institucional al Congreso. Y éste ha comenzado a reaccionar, tal como lo muestra la rechifla que sufrió el Ministro del Interior en la Cámara de Representantes al cierre de las sesiones espurias que dieron al traste con la dignidad del máximo cuerpo representativo del pueblo colombiano.

Puede suceder que la confrontación entre Santos y el Congreso vaya subiendo de punto, de suerte que en un momento dado se torne inmanejable.

Entonces, aquél, para el que, como he dicho, la Constitución es una baraja con cartas marcadas, no tendrá escrúpulo alguno para acudir ante el Sanedrín de las Raposas para que le den visto bueno a la clausura del cuerpo legislativo, so pretexto de la suprema conveniencia nacional.

La tormenta no ha pasado, como ladinamente pretende hacer creer Santos. Por el contrario, apenas comienza, porque los congresistas se sienten “humillados y ofendidos”, como en la novela de Dostoiewsky, y soplan en todo el ambiente de la república vientos de indignación que preludian que algo muy grave podría desencadenarse en cualquier momento.

¿Y a quién tenemos al timón?

Como dicen las beatas, que Dios nos encuentre confesados cuando todo eso ocurra.

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Comentarios

6 Comentarios para “GATO POR LIEBRE”
  1. Jose luis Padilla Romero dice:

    QQue buen articulo sobre este falton,yo me siento engañado como tambien toda mi familia porque le trabaje para conseguir los votos que en mi familia estaban alejados y me decian que JMS era un paquete

  2. tanno dice:

    Si para Santos la Constitución es una baraja con cartas marcadas, para su antecesor la Constitución fue un royo de papel higiénico triple hoja.

    • Taly dice:

      Debiste cobrar un dineral por este comentario,aprovecha !! la morcilla de Teodora, el hampon de Cepeda y todos los enemigos gratuitos del expresidente Uribe , tienen los bolsillos repletos de petrodolares y de
      dinero sucio del narcotrafico, ese que quema las conciencias de quienes
      lo reciben y se les va tal como vino , porque lo malhabido se lo lleva el
      diablo!!!!

    • Khristina Carvajal dice:

      Excelente. Ese solo comentario valió la lectura de la columna. Bien pensada la columna pero falto la misma “buena acidez” con Uribe quien brilla por su ausencia en el documento. Me gustó. Dr Vallejo volveré por aquí a leerlo.

  3. Taly dice:

    Judas Manuel es tan maquiavelico como su nuevo mejor amigo e igual de cochino.

  4. rodrigo restrepo dice:

    Con los esfuerzos que hace el gobierno para inhabilitar, como vicepresidente, a Garzón parece que el populista –traidor quien se siente muy a gusto con esos dos títulos, le prometió a esa lumbrera asesina de “tirochenko”, el cargo- No es nada raro que si, por los medios constituciones, no se puede sacudir á Garzón lo hará por las vías de hecho yéndose aun contra la constitución, contando con el silencio cómplice de la Corte¿ guardiana de ella? para el, al igual que, para su nuevo mejor amigo la constitución es plastilina que se modela según sus antojos; ya se vio, con la abortada reforma, con la cual hizo ochas y panochas y, la rimbombante “Corte Constitucional” cuya misión es o fue? velar por su defensa, hizo mutis por el foro. Las Cortes, al parecer, sólo están para defender los intereses de los neocomunistas del siglo XXI; Con el padre Roux a la cabeza, parece que quieren cambiar, lo de la dictadura del proletariado, por la teología de la liberación no importa que en su denominación invoque, en uno de sus apartes, a Dios, pues para estar a tono, con ella podremos cambiar el nombre de timochenko por teochenko y entrar otro personaje Teodora, aclarando sí, que en su primer estadio pues, en el segundo, no aplica, Perdió su santidad, al ofrecerle función de streap Tease al Procurador, a lo mejor, para mostrarle lo único que tiene, su voluminoso busto- Se olvido el padre Roux que los comunistas definen la religión como el opio del pueblo mas no hay problema pues, como los zánganos delincuentes de las farc narcotrafican bien pueden incluirla, dentro de sus productos. Tal vez, la teología de la liberación causo el efecto contario en la cuna del comunismo, Rusia pues liberó, de las garras, de tan nefasto, régimen, al pueblo que, durante siete décadas, soportó la mentirosa doctrina mal llamada, dictadura del proletariado.

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