mircoles 19 junio 2013 

EL ENGAÑO DE MAPIRIPÁN

noviembre 1, 2011 por  
Escrito en La(s) Categoria(s) General, Opinión, Saúl Hernández Bolívar

El engaño de Mapiripán

Saúl Hernández Bolívar

Por Saúl Hernández Bolívar

Octubre 31 de 2011

Nos estamos enterando de que allí fueron asesinadas solo seis personas y no las 49 que nos habían dicho desde un principio.

La bribonada que se ha puesto al descubierto en relación con la masacre de Mapiripán no es un caso aislado. Nos estamos enterando de que allí fueron asesinadas solo seis personas y no las 49 que nos habían dicho desde un principio. Hay que lamentar y condenar cualquier asesinato, ni uno solo es aceptable, pero la combinación de todas las formas de lucha por parte de las guerrillas incluye un profundo trabajo de desinformación que en gran parte se canaliza en el tema de derechos humanos y se materializa en cosas como condenas a la Nación, castigos de prisión contra militares inocentes y desprestigio del país como violador de esos derechos, cuestión que fue el caballito de batalla para congelar el TLC por cinco años.

Para la extrema izquierda, mentir es un recurso habitual. Lenin acuñó la frase de que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Por eso no es extraño encontrar grandes fraudes como mampara de sus denuncias, como quedó al descubierto, con respecto al tema sindical, en el libro “El gran fraude” del investigador Libardo Botero. El día que se hagan verdaderos censos de desaparecidos y desplazados, veremos que ninguno de esos asuntos es de la magnitud con que los pintan. Los desaparecidos de la guerra sucia no superan el 10% de los casos reportados y en cuanto a desplazados, priman los migrantes por razones económicas en razón a la difícil vida del campo.

Una de las fotos publicadas por El Espectador, a raíz del caso de Mapiripán

Basta ver que según el Personero de Medellín Jaime Herrán Vargas, hasta junio hubo 407 denuncias por desaparición, de las cuales solo 40 eran casos de desaparición forzada; valga decir, desapariciones de tipo violento que implican la muerte de la víctima.

Igualmente, en todo 2010 hubo 832 casos reportados, pero solo 57 fueron desapariciones forzadas (El Mundo, 02/10/11). Los demás casos corresponden, en su mayoría, a desapariciones voluntarias o a raptos relacionados con la trata de personas. Sin embargo, a todas las desapariciones “incluso las de fin de semana de maridos infieles” se les suele dar tinte político.

Otro filón de falsas denuncias es el de los señalamientos a militares. El caso del Palacio de Justicia es paradigmático. El coronel Alfonso Plazas enfrenta una condena de 30 años por un proceso inquisitorio plagado de mentiras que se han ido derrumbando, a pesar de lo cual sigue en la cárcel. Ni qué decir del general Jaime Humberto Uscátegui, condenado a 37 años precisamente por los falsos hechos de Mapiripán, de los que no tenía responsabilidad alguna por estar fuera de su jurisdicción. Su condena también se debe a un montaje del colectivo Alvear Restrepo al que, en palabras de Gustavo Petro en el Senado, “le parecía más importante la condena de un general que de un mayor (Orozco, quien sí tenía el mando de las tropas)”.

Seguramente el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo tratará de lavarse las manos y les endosará la responsabilidad de esta maquinación a campesinos que a duras penas saben firmar. Pero no hay que llamarse a engaños, estos montajes son la razón de ser de un sinfín de organizaciones movidas por oscuros intereses que van de lo monetario a lo ideológico. Organizaciones que demandan y hacen escándalo por víctimas de paramilitares o de fuerzas de seguridad del Estado pero nunca por los crímenes de las guerrillas.Organizaciones para las cuales, por definición, la violación de derechos humanos y la comisión de delitos de lesa humanidad son actos exclusivos del Estado y sus “cómplices”, pero nunca de los subversivos porque a estos los cobija el “derecho” a la rebelión. Curiosa doctrina que los caracteriza como compañeros de ruta de la subversión.

Y todo esto pone al descubierto también el peligroso camino que atravesarán las leyes de Víctimas y Tierras. Ya lo habíamos advertido.

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Comentarios

2 Comentarios para “EL ENGAÑO DE MAPIRIPÁN”
  1. Carlos DelRio dice:

    Sr. Hernandez, una pequeñita correccion a su escrito: La citada frase “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad” no fue acuñada por el señor Lenin, muy por el contrario, fue de la cosecha de uno de los padres de la extrema derecha, el señor Joseph Goebbels. Pilas con esas cita tan chuecas

  2. rodrigo restrepo dice:

    “Debemos estar dispuestos a emplear el engaño, la falsedad, la ilegalidad, callar y esconder la verdad. Podemos y debemos escribir en el lenguaje que siembre en las masas el odio, la revolución, el desprecio y más contra aquellas personas que no están de acuerdo con nosotros”
    VLADIMIR ILICH LENIN
    Líderes del mundo. Gorbachov, -Editora cinco, página 81

    Esta debe ser la frase que deben tener enmarcados los pinochos colombianos, en las paredes de sus elegantes oficinas valga decir, los famosos colectivos de la mentira a saber Proyecto Colombia. Nunca mas, Asfaddes Comité intercongregacional de Justicia y Paz., Credhos y Fundación Cepeda pues, de verdad, están cumpliendo a cabalidad con los postulados dejados por tan insigne personaje. Cumplir, a cabalidad, tales postulados no sólo los deja en paz con el cumplimiento de ellos sino que les deja buenos réditos en otras palabras les deja buenos millones de pesos dinero pútrido del capitalismo, tan odiado por ellos mas sólo les queda aceptarlos, habida cuenta que en el interior de “sus almas” anida el odio y la envidia a tan execrable sistema mas, en el interior de sus bolsillo, el amor por tan inmerecido beneficio. Es de imaginar que, dada la sensibilidad social de esos apóstoles de la caridad, los dineros recibidos producto de sus ilicitudes, vayan a aliviar las penurias de los desheredados de la fortuna, de los cientos de viudas y de hijos de muertos y desparecidos por la acción funesta de los malvados miembros del ejército; Claro que repartir esas utilidades deben estar muy atentos pues es posible que resulten estafados toda vez que, los muertos, pueden resucitar y, los desaparecidos, Todo ello posible dada la estupidez alegada a su favor con su estupidez alegada. Está muy bien que sean estúpidos lo que está mal es creer que, el resto de los colombianos, lo seamos.

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