EL CURIOSO PERIODISMO DE ROMEO LANGLOIS
junio 2, 2012 por Ricardo Puentes Melo
Escrito en La(s) Categoria(s) Eduardo Mackenzie, General, Opinión
El curioso periodismo de Romeo Langlois
Por Eduardo Mackenzie
2 de junio de 2012
France 24 me invitó anoche a participar en un debate en directo con tres especialistas sobre el tema de las Farc y Colombia (1). Romeo Langlois, el periodista secuestrado hace 32 días por las Farc y liberado ayer en el Caquetá, fue el hilo conductor de la discusión. Langlois era el corresponsal en Colombia de France 24, un canal público de televisión, el equivalente francés de CNN.
Me agradó ver que, esta vez, entre quienes fuimos invitados, no hubo un solo defensor de las Farc. Todos reconocieron el carácter terrorista y narco-traficante de esa organización, sus orígenes comunistas, sus derrotas políticas y militares recientes y el apoyo permanente que reciben de la dictadura venezolana. Hasta hubo elogios, por parte de algunos de ellos, al gobierno del ex presidente Álvaro Uribe, quien combatió a las Farc con decisión y éxito hasta arrinconarlas en las selvas y en zonas de frontera.
Durante el debate, Vanessa Burggraf, la periodista presentadora, intercaló una breve entrevista en directo desde Bogotá con Romeo Langlois y pasó luego el extracto de un reportaje de éste y de Chris Moore, de octubre de 2010, intitulado “La marcha sin fin de los guerrilleros de las Farc”.
Ese reportaje, que yo veía por primera vez, mostró bastante bien el tipo de trabajo periodístico que hacía en Colombia el señor Langlois. Las imágenes duraron menos de dos minutos. Sin embargo, eso bastó para que los cuatro nos diéramos una idea de los métodos empleados por Langlois.
La cámara muestra una columna de las Farc marchando por una montaña del Cauca.
El grupo entra a un caserío indígena. Los guerrilleros se instalan y controlan el lugar. En off, Langlois hace esta descripción: “Pese a la modernización del Ejército, en las montañas del Cauca la guerrilla está todavía en su casa. Hace décadas que los rebeldes recorren estas tierras miserables. Para los indígenas que viven en la región ellos hacen parte del paisaje. Con frecuencia, las Farc se instalan alrededor de las casas por más comodidad. Los campesinos no pueden escoger. Pero es la ocasión para ganarse una comida gratuita”. Langlois muestra a una guerrillera dándole un plato de comida a un campesino. Langlois prosigue: “Por supuesto, los abusos de las Farc son frecuentes pero aquí es el Ejército quien es visto como una verdadera fuerza de ocupación”.
Para corroborar lo que dice, Langlois le pasa el micrófono a un hombre vestido de civil. No se sabe quién es, ni si es un lugareño o un miliciano.
Este declama: “En este gobierno de Uribe el Ejército nos agredió verdaderamente a nosotros los indígenas. Ellos envían soldados drogados que roban las casas. Si una muchacha pasa por allá la violan. Hay unas señoritas por ahí que nos dicen que los guerrilleros son malos pero para mí eso no es verdad. Lo que es cierto es que si no obedecen a las guerrillas ellos nos castigan. Aquí la ley son ellos. Entonces hay que sujetarse así (sic)”.
Enseguida, Langlois, de nuevo en off, remata con esta frase no menos sorprendente: “La mayoría de los guerrilleros son indígenas que hablan todavía su lengua. Ingresar a las Farc, aquí, es una manera de mejorar su vida cotidiana”.
Tras eso la cámara le da la palabra a Marcela, una joven guerrillera en uniforme. Como recitando un guión preparado ella lanza: “En la casa no tenemos todas las ventajas que tenemos aquí; aquí nos dan la salud, la educación, es como un colegio, uno aprende muchas cosas”.
Langlois cierra con esta proposición: “A pesar de los riesgos, los jóvenes, sin porvenir, siguen ingresando a las Farc. Estos muchachos de 14 años dentro de un año se convertirán en guerrilleros. Por el momento sólo están en periodo de prueba”.
¿Un periodista puede interrogar a un civil ante hombres armados amenazantes? No. La deontología del periodismo condena el empleo de métodos desleales para obtener una información (2).
El respeto de la verdad se ve comprometido cuando una fuente, un civil, en este caso, es interrogado en presencia de guerrilleros. Pues el civil –o hasta un guerrillero– no pueden decir sino lo que los jefes guerrilleros quieren oír. En caso contrario, el civil, o el guerrillero, sufrirá las consecuencias de su “indisciplina”.
El reportaje de Langlois/Moore deviene así en pieza de propaganda a favor de las Farc. ¿Qué se puede esperar de una “entrevista” realizada en esas condiciones? Nada distinto a lo que dijo el civil quien probablemente habría dicho lo contrario si hubiera estado rodeado de militares. Ese civil no puede ser considerado como una fuente fiable o fidedigna.
El mensaje subliminal que se desprende de esa combinación hábil de imágenes y frases calibradas es éste: el Ejército colombiano es una fuerza de ocupación en su propio país; la guerrilla Farc, en cambio, recibe el apoyo de los campesinos, pues ella alimenta al pueblo, le da educación y salud y le ofrece a los jóvenes sin porvenir un futuro. Los jóvenes guerrilleros son voluntarios, no han sido reclutados por la fuerza y deben pasar un “periodo de prueba” de un año antes de ser admitidos definitivamente. Los jóvenes guerrilleros viven mejor en el seno de las Farc que en libertad.
Para el gobierno de Colombia, para el gobierno de los Estados Unidos y para la Unión Europea, las Farc son una fuerza terrorista y depredadora. Durante 50 años las Farc han cometido centenas de miles de atrocidades contra los colombianos, de todas las condiciones, edades y clases sociales. Las Farc no mejoran sino deterioran la vida de los campesinos. ¿Fuera de Langlois quién duda al respecto?
Langlois trata de hacer pasar en Europa una visión idílica y obsoleta de las Farc, un movimiento armado subversivo que, además, durante más de 40 años ha tratado de doblegar las comunidades indígenas del Cauca, mediante amenazas, asesinatos, secuestros, incendios y torturas, como lo denuncian los líderes indígenas colombianos. Esas comunidades son para las Farc un filón para reforzar sus filas. (3).
Tras ser liberado, Langlois dijo que el “conflicto colombiano” no está siendo cubierto por la prensa. Eso no es cierto. Su frase denigra injustamente a los periodistas colombianos que, durante 50 años, con abnegación, audacia y no pocos sacrificios en vidas humanas han hecho bien su trabajo. Langlois apunta quizás a otra cosa. Su enfado es contra la probidad de los periodistas. El espera probablemente que ese “cubrimiento” se haga desde el ángulo que expone el reportaje y con esos métodos. ¿En ese caso donde quedarán las reglas de “libertad, verdad, imparcialidad y pluralismo”?
No creo, francamente, que los periodistas que trabajan en Colombia vean en Langlois el ejemplo a seguir.
Notas
(1) Ellos son Michel Gandilhon, investigador del Observatorio Francés de las Drogas y de la Toxicomanía; Jean-Jacques Kourliandsky, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas, y Jean-Pierre Ferro, miembro de Inter Lira Risk Consultancy. Eduardo Mackenzie es periodista y escritor. Es autor de Las Farc fracaso de un terrorismo (Random House-Mondadori, Bogotá, 2007).
(2). Ver la Carta de Deberes Profesionales de los Periodistas Franceses de 1918, del Sindicato Nacional de Periodistas, completada en 1938. Ver también la Declaración de los deberes y derechos de los periodistas, aprobada en Munich en noviembre de 1971 y adoptada por la Federación Internacional de periodistas (FIJ), por la Organización internacional de Periodistas (OIJ) y por la mayor parte de sindicatos de periodistas de Europa.
(3).Vea el debate en France 24 en:
(parte :1) : http://www.france24.com/fr/20120601-debat-partie-1
(parte 2) : http://www.france24.com/fr/20120601-debat-partie-2


Yo lo que creo es que estos Francesitos son así, lo que quiero decir es que, es la naturaleza de ellos, ellos son todos románticos todos delicaditos Romeo jamas entenderá lo que hace las FARC el no lo ha sufrido el toda su vida, me imagino yo que la paso paseando por las calles parisinas y en la U fumando buena marihuana traída de los países bajos. Ahora quiere publicidad y que mejor que sur américa y que mejor país que Colombia asotada por el yugo Comunista pero el no lo ve así Romeo cree firmemente en sus ideas románticas en su mapa del mundo ve de que ellos (farc) son los buenos y de que ellos van a liderar a Colombia hacia el futuro hacia un mejor país, mas equitativo etc etc. El cree firmemente en ello y nada lo hará cambiar de parecer esa es su visión del mundo y muy difícilmente cambiara esas ideas.
Ahora lo que yo expongo acá o propongo es que por mas que se le muestre pruebas y se le expongan fotos y evidencia reales de las atrocidades que los comunistas nos hacen el jamas lo entenderá.
Entonces que hacer con alguien así??
Aunque no me gusta citar mucho al “Camarada Stalin” el dijo LA MUERTE SOLUCIONA TODOS LOS PROBLEMAS, NO HAY HOMBRE NO HAY PROBLEMA.
lo que digo es que si queremos que estos periodistas no vuelvan a mostrar esas imágenes del país al mundo porque en vez de rescatarlos y perdonarlos etc etc no los neutralizamos ya se que esto suena muy fascista pero es la única solución ejemplo de esto es Israel su servicio de inteligencia el Mossad hace estos asesinatos selectivos al rededor del mundo a personas que van en contra de sus ideales sionistas o hablan mal del estado de Israel en el libro de Eric Frattini titulado “Kidon los verdugos del Mossad” eliminaron a un magnate empresario y periodista que simplemente al hacer quedar mal a Israel mostrando y hablando de lo que le hacían a los palestinos y el mundo al creerle Israel simplemente lo elimino y problema resuelto.
Entonces si en Colombia se hiciera lo mismo por mas “malvado y sucio” que suene no creen que este problema se acabaría de raíz? No creen que ningún otro periodista Europeo romántico francés o Danes se atreva a volver a hablar mal de Colombia y sus instituciones y a defender a terroristas en el extranjero?
Eso señores seria una auténtica muestra de poderío, por parte de Colombia.
Bueno como el silencio del gobierno para responder la reiterada pregunta del Dr. Fernando Londoño acerca de ¿quien autorizó la presencia del periodista, en el operativo? Ante ese silencio surgen las conjeturas y, una de ellas, la siguiente. El gobierno necesitaba, motivo suficiente que sirviese de excusa, ante el pueblo colombiano, para el despeje de zona donde se hallaban cercadas esas pestes y, en este libreto, entra la figura de langlois pues ¿acaso no sería razón para el despeje el “secuestro “de un periodista francés? Ha sido notaria la intervención del gobierno de Francia en asuntos internos del país cuando del secuestro de un nacional se trata para muestra, el secuestro de la “francesa” Ingrid Betancur. Dirán que la conjetura falla por cuanto Langlois fue herido, mas esta circunstancia no se ha demostrado y, en caso de demostrarse, se desconocen las que rodearon su lesionamiento pues bien pudo haber sido producto de una caída a raíz de su veloz carrera a buscar protección “de sus amigos “; Ahí pues, cuajó lo tan esperado por ellos, el despeje y fin del consiguiente acoso de las fuerzas armadas, situación que les sirvió para evadir el cerco. No se sabe si luego de “ser entregado, “por las farc fue sometido a interrogatorio por parte de las autoridades judiciales colombianas pues salió así de fácil, de Colombia, como fue su entrada. A estas alturas tampoco se sabe, en qué va la investigación de la procuraduría? Dice Langlois que las farc le metieron un gol al gobierno, mas, yendo más lejos es mejor decir que fue un autogol “fríamente calculado” y él, langlois, sirvió de “pelota”