mircoles 19 junio 2013 

DELÍRIUM TRÉMENS

Delírium Trémens

Plinio Apuleyo Mendoza

Por Plinio Apuleyo Mendoza

Febrero 03 de 2012

¿Cómo llamarlo de otra manera? Me refiero, claro está, al delirante fallo de los magistrados del Tribunal Superior de Bogotá Fernando Pareja y Alberto Perdomo; fallo que no sólo ratifica, sin una sola prueba, la condena a treinta años de prisión al coronel Plazas Vega, sino que ordena al Ejército de Colombia, en un acto público que tendría lugar en la Plaza de Bolívar, pedir perdón por delitos en la retoma del Palacio de Justicia. Para estos dos adelantados apóstoles del Socialismo del siglo XXI, el Ejército es el verdadero culpable de lo sucedido allí.

Veamos el espectáculo que nos han diseñado. Desde los balcones de la Alcaldía que miran hacia la Plaza de Bolívar, dos antiguos dirigentes del M-19, el alcalde Gustavo Petro y su Secretario de Gobierno Antonio Navarro, miran complacidos este acto de pública contrición militar, tal vez en compañía de Hollman Morris. En cambio, el coronel Mejía Gutiérrez, que cuando era subteniente recibió tres tiros en la retoma del Palacio, debe pedir perdón. Los buenos, los héroes de ayer, son los malos de hoy. Y a la inversa.

Pero el delirio de los dos magistrados va más lejos. Ahora el expresidente Belisario Betancur y ministros de su gobierno, como Jaime Castro y Noemí Sanín, deben prepararse para rendir cuentas ante la Corte Penal Internacional, seguramente por delitos de lesa humanidad. No importa que la CPI sólo pueda intervenir en hechos ocurridos en Colombia a partir del año 2002. Los dos magistrados ignoran estos detalles.

Petro, antiguo guerrillero del M-19 y hoy alcalde de Bogotá. Aquí en su extraña campaña de desarme

Ignoran también, o pasan por alto, que desde el mes de junio del año pasado no quedó en pie una sola prueba válida contra el coronel Plazas Vega. ¿Quién lo dice? ¿Su abogado, Jaime Granados? ¿Fernando Londoño, Salud Hernández, yo mismo? No, alguien más incontrovertible: el magistrado Hermens Darío Lara, a quien se le confió el estudio del caso Plazas. Sin prejuicio alguno, este magistrado se zambulló durante un año y cuatro meses en los 42.465 folios del expediente, y al final de tan encarnizado trabajo presentó una sentencia absolutoria de 541 páginas. Pudo comprobar que los testimonios de Gámez Mazuera y de Tirso Sáenz, dos personajes con un nutrido prontuario de delitos, eran falsos y que Édgar Villamizar nunca firmó la declaración que con el nombre de Édgar Villarreal había servido de base para la condena de Plazas. En efecto, Villamizar declaró ante el Procurador lo que ya sabíamos: que durante los sucesos del Palacio de Justicia se encontraba en Granada (Meta). Lara pudo comprobar también que en la real desaparición de la guerrillera Irma Franco, Plazas no tuvo vinculación alguna. Comprometido en una acción militar, nada tuvo que ver con quienes eran conducidos a la Casa del Florero.

Todo se imaginaba el magistrado Lara, menos que los dos colegas que debían suscribir el estudio adelantado por él le negaran su voto y aparecieran con una sentencia condenando a Plazas como “coautor mediato de un concurso homogéneo de delitos de desaparición forzada” (ya no de once personas sino de dos). De modo que con lágrimas en los ojos, según me han contado, Lara no tuvo más remedio que poner su conciencia a salvo de tan feroz atropello con un salvamento de voto.

Igual escrúpulo movió al Procurador Alejandro Ordóñez a interponer de inmediato un recurso de casación contra el fallo. ¿Estaremos asistiendo al derrumbe total de nuestra Justicia? Espero que no. Figuras honestas en la Corte Suprema de Justicia acabarán midiendo ese delírium trémens de los magistrados Pareja y Poveda, que hoy quieren poner de rodillas no sólo al coronel Luis Alfonso Plazas, sino a todo el Ejército colombiano.

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Comentarios

5 Comentarios para “DELÍRIUM TRÉMENS”
  1. miguel karx dice:

    El caso de Plazas Vega sí podía ser juzgado así los hechos fueran anteriores a la suscripción del tratado de Roma por parte de Colombia; la razón es que la doctrina sobre derechos humanos respecto de la responsabilidad tanto de Plazas como de Belisario se juzga desde la arista conceptual de crimen de guerra acogida en el proceso de Nuremberg de mediados del siglo pasado hasta evolucionar a delitos de lesa humanidad por lo cual estos atentados contra la humanidad no prescriben y son sujeto de investigación y condena así para la época no estuvieran tipificados en nuestro Código Penal. El caso de Belisario nace de que el proceso que adelanta la Comisión de Acusaciones de la Cámara nunca fue fallado generándose impunidad, no en la justicia sino en el Congreso, por lo cual es factible reclamar la intervención de la C. P. I. La única manera de no ser enjuiciados es que el ejército respete los derechos humanos puesto que sin importar las reformas al fuero militar que se hagan, cuando se produce impunidad las víctimas tienen todo el derecho a recurrir a la justicia internacional. Ya no son los tiempos de antes en que el ejército hacía lo que quería en un operativo. Por lo demás ustedes saben que el perdón que debe pedir el Estado se ordena en esta clase de sentencias para las víctimas y no para el M – 19 como ustedes afirman falsamente. El otro asunto es que a partir de la firmeza de la sentencia de segunda instancia el fallo se debe cumplir, y no esperar hasta que se produzca la casación pues este es un recurso extraordinario de carácter técnico donde sólo se estudian los errores de hecho y de derecho en que presuntamente hayan incurrido los juzgadores y no es una tercera instancia como ustedes equivocadamente sostienen .

    • Caselo dice:

      Excelente comentario. Todos los medios están usando estrategias psicológicas para desviar los alcances del fallo. Si Petro y Navarro están en el Palacio Liévano se debe a que fueron amnistiados o indultados durante el proceso de paz; en cambio los militares (en su soberbia y ego desmesurado) se negaron a optener dicho beneficio cuando les fue ofrecido. Otra cosa, el fallo no se refiere a la actuación del ejército al responder al ataque del M-19. Habla de los dos desaparecidos, Irma Franco y Carlo Rodríguez. Se ordena que pidan perdón por ese delito, no por otro. Y finalmente nunca se ha juzgado a Belisario como corresponde. Y ya es hora que en la Corte Penal Internacional cuente la verdad, pues según tengo entendio escribió un libro que habla sobre los hechos del palacio y que se publicaría después de su muerte. Belisario, usted tiene la responsabilidad de decir la verdad ya.

  2. Pedro Lascarro dice:

    El ex comunista y con nexos con las Farc Plinio Apuleyo Mendoza hablando de bondades. No se ha arrepentido de sus nexos criminales porque hoy al igual que JOG aprendieron a delinquir en la extrema izquierda y hoy delinquen en la extrema derecha.

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