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	<title>Periodismo sin Fronteras &#187; Libros</title>
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	<description>Periodismo de Opinion en La Búsqueda de La Verdad</description>
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		<title>CHÁVEZ PERDIÓ, HONDURAS SE SALVÓ</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Oct 2011 01:26:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Puentes Melo</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones en Honduras]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Angoso]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Micheletti]]></category>

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		<description><![CDATA[Cinco meses después de este aciago 28 de junio, el presidente nombrado por el legislativo hondureño, Roberto Micheletti, organiza con éxito unas elecciones generales que culminan con la crisis. La democracia hondureña se había salvado, Chávez había fracasado inicialmente en sus planes. Pero la amenaza continúa]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 align="center"><span style="color: #ff0000;"><strong>CHÁVEZ PERDIÓ, HONDURAS SE SALVÓ</strong></span></h2>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_4589" class="wp-caption alignleft" style="width: 272px"><a href="http://www.periodismosinfronteras.com/wp-content/uploads/2011/09/honduras2011.jpg"><img class="size-full wp-image-4589" title="honduras2011" src="http://www.periodismosinfronteras.com/wp-content/uploads/2011/09/honduras2011.jpg" alt="" width="262" height="389" /></a><p class="wp-caption-text">Facsimil del libro del periodista español Ricardo Angoso</p></div>
<p style="text-align: justify;">La próxima semana será distribuido en todas las librerías y puntos de venta de Colombia el libro del periodista español Ricardo Angoso, &#8220;Chávez perdió: Honduras se salvó&#8221;, donde se narran y examinan los acontecimientos ocurridos en este país centroamericano desde un 28 de junio del año 2009, en que para algunos hubo un golpe de Estado y, para otros, un simple recambio institucional que atendía al orden político y constitucional honrdureño.</p>
<p style="text-align: justify;">Honduras se salvó porque no cayó en las manos de Chávez, ahora es una democracia libre, pero los riesgos siguen presentes tras la llegada del ex presidente Zelaya.</p>
<p style="text-align: justify;">HONDURAS: EL VERDADERO GOLPE DE ESTADO AL DESCUBIERTO</p>
<p style="text-align: justify;">El 28 de julio de 2009, en un acto previamente anunciado, el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, fue depuesto aparentemente por los militares y forzado a salir del país hacia Costa Rica.</p>
<p style="text-align: justify;">Para la comunidad internacional, el asunto estaba claro: se trataba de un golpe de Estado en el sentido clásico de la palabra. Sin embargo, cuando se conocen los antecedentes de este hecho y los planes nunca ocultados del presidente Zelaya, una simple marioneta del presidente venezolano, Hugo Chávez, se verá que las cosas son muy distintas.</p>
<p style="text-align: justify;">Zelaya era el verdadero cerebro del verdadero golpe de Estado que se pretendía perpetrar el 28 de junio, en donde había convocado a los hondureños en una consulta ilegal para perpetuarse en el poder, sentar un régimen de carácter neopopulista siguiendo la estela de los países bajo la órbita de Chávez y disolver las instituciones políticas y legales de Honduras.</p>
<p style="text-align: justify;">Los militares, siguiendo el mandato  constitucional que le habían entregado las instituciones hondureñas, tan sólo cumplieron el papel que tenían asignado dentro del sistema político. El verdadero golpista, si hubiera llegado a cumplir con sus intenciones, era Zelaya. El presidente hondureño, obedeciendo las directrices de Chávez, ya había unido a su país a la ALBA y encaminado su política exterior hacia países como Cuba, Irán, Nicaragua y la misma Venezuela. Aparte del proyecto reeleccionista de Zelaya, estaba en juego la inclusión de Honduras en la órbita del bloque castrochavista.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, cinco meses después de este aciago 28 de junio, el presidente nombrado por el legislativo hondureño, Roberto Micheletti, organiza con éxito unas elecciones generales que culminan con la crisis. La democracia hondureña se había salvado, Chávez había fracasado inicialmente en sus planes. Pero la amenaza continúa.</p>
<p style="text-align: justify;">DATOS DEL AUTOR</p>
<p style="text-align: justify;">Ricardo Angoso (1966, Salamanca) es sociólogo, analista internacional y periodista. Ha escrito, trabajado y colaborado, en los últimos años, para El Independiente, Diario 16, El Mundo, Fax Press, Colpisa, La Aventura de la Historia, Safe Democracy, Infomedio, Atenea Digital, Cambio 16,  Cuadernos para el Diálogo, Historia 16, Radio Francia Internacional, Radio Exterior de España, Ideas y Debate, NTN 24 HORAS, Raíces e Historia y Vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante mucho tiempo ha residido en el extranjero, siendo un buen conocedor de los Balcanes y habiendo pasado largas temporadas en Albania, Bosnia y Herzegovina, Hungría, Rumania, Macedonia, Montenegro, Serbia y Turquía. Como observador electoral de la Organización para la Seguridad en Europa (OSCE) ha participado en numerosos procesos electorales en una decena de países. A su vez, ha sido profesor en la Universidad Nacional de Honduras y becario del Ministerio de Asuntos Exteriores español en Hungría, Rumania y Turquía. También ha ganado varios premios literarios, entre los que destacan el Joven y Brillante, el Ciudad de Periana y el Ateneo de Jaén. En la actualidad, colabora en varios medios de comunicación, es Corresponsal de Cambio 16 en Bogotá, Colombia, y dirige la revista Lecturas para el Debate.</p>
<p style="text-align: justify;">Libros publicados: Europa a Debate, Kosovo: la herida abierta de los Balcanes, Las próximas guerras europeas , Kosovo. Las semillas del odio y Rapsodia húngara sobre fondo rojo.</p>
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		<title>DESAPARECIDOS: EL NEGOCIO DEL DOLOR</title>
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		<pubDate>Tue, 17 May 2011 23:51:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Puentes Melo</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

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		<description><![CDATA[Solo a unos locos ignorantes y feroces, como a  Pablo Escobar y a la cúpula del M19, se les podía ocurrir semejante barbaridad. Pero se les ocurrió. Cuando se quiere pasar a la Historia y cuando se entiende que con el dinero se consigue todo, puede abrirse paso cualquier absurdo]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #ff0000;">DESAPARECIDOS: EL NEGOCIO DEL DOLOR</span></h2>
<p style="text-align: justify;">
<div id="attachment_3784" class="wp-caption aligncenter" style="width: 305px"><a href="http://www.periodismosinfronteras.com/wp-content/uploads/2011/05/CARATULA-desaparecidos.jpg"><img class="size-full wp-image-3784" title="CARATULA desaparecidos" src="http://www.periodismosinfronteras.com/wp-content/uploads/2011/05/CARATULA-desaparecidos.jpg" alt="" width="295" height="444" /></a><p class="wp-caption-text">Desaparecidos, el negocio del dolor</p></div>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="color: #ff0000;">A GUISA DE PRÓLOGO</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nadie entenderá este libro sin ubicarse en los hechos sorprendentes y trágicos que le dieron vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Corría el año de 1.985 y Colombia libraba una de las más duras guerras que ha tenido que afrontar en su muy guerrera Historia. Esta era contra el narcotráfico, complejo ejército disciplinado en la mejor de las disciplinas, que es la del dinero. Los narcotraficantes no le temían al enjuto Estado que los enfrentaba, poroso por todas sus caras, pero estaban aterrorizados con la única arma eficaz de que disponía, su extradición a los Estados Unidos. Para combatir esa posibilidad desplegaron sus tropas, que empezaron por mostrar una fuerte avanzada, conformada por los mejores, o cuando menos los más costosos abogados, muchos de ellos exmagistrados de las Cortes de Justicia, para combatir el tratado que se había suscrito con los Estados Unidos para tan poco piadoso efecto. El grueso de la milicia, como siempre, estaba integrada por sus implacables mercenarios, a todo dispuestos y capaces de todo. En la poderosa retaguardia, su majestuosa capacidad económica, que llegó a ser tanta como para ofrecer, como en efecto ofrecieron, hacerse cargo de toda la deuda pública externa de la Nación, como contraprestación a los beneficios judiciales que esperaban.</p>
<p style="text-align: justify;">La vía judicial no les era favorable. Corría a voces el secreto de que la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia tenía lista la ponencia para declarar válida la extradición, que contaba con el respaldo unánime del resto de la Corporación. Las amenazas continuas y crueles contra los jueces no habían surtido efecto. Los centenares de pliegos escritos por sus bien aceitados leguleyos, tampoco. El Tratado iba a aprobarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Quedaba la violencia. La cuestión era descubrir su fórmula de aplicación. Y fue entonces cuando se produjo la más espantable conjura que se recuerde contra un Estado Democrático en América. Porque la mafia encontró en el camino una guerrilla de mafioso estilo, sin ninguna restricción moral y ávida de algún golpe magistral que la sacara de su postración. Era el M19, grupo de origen comunista, como que sus miembros eran en buena parte militantes antiguos de las FARC, y que no habían logrado impresionar con sus crímenes teatrales, ni con sus aspavientos seudo intelectuales. Y se juntaron esas dos criaturas funestas, para producir el mayor cataclismo político que pueda recordarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Eran dos golpes de Estado, reunidos en una sola operación. Por el primero, se asesinaría parte de la Corte y se conservaría el resto como rehén para conseguir la rendición del Gobierno y la promesa formal de que no haría extradición de colombianos. Por el segundo, el Presidente tendría que abandonar su Palacio para sentarse en una mesa de negociación, abierta nada menos que en el Palacio de Justicia, para resolver los problemas del país a la luz de esa extraña doctrina, mezcla de Marx con discursos extravagantes sobre Justicia Social, sin que faltara un poco de agua bendita, la de la Teología de la Liberación, por supuesto, que el M19 se empeñaba en imponer con sus grotescos métodos.</p>
<p style="text-align: justify;">La sola enunciación de esos propósitos descubre su naturaleza demencial. Solo a unos locos ignorantes y feroces, como a  Pablo Escobar y a la cúpula del M19, se les podía ocurrir semejante barbaridad. Pero se les ocurrió. Cuando se quiere pasar a la Historia y cuando se entiende que con el dinero se consigue todo, puede abrirse paso cualquier absurdo. Y fue como se selló la alianza, para que uno pusiera armas, dinero y cuanto resultara menester, y los otros el atrevimiento para desafiar con las armas y en semejantes condiciones a la más antigua y estable democracia de América Latina.</p>
<p style="text-align: justify;">Los colombianos no podíamos creer lo que pasaba. Era demasiado horrendo, hasta para nuestras sensibilidades embotadas en los más extremos excesos. Pero estaba pasando. Y pasó. Ante la curiosa ausencia de la Policía de custodia, nunca explicada, los asaltantes penetraron al Palacio de Justicia, previo el asesinato de sus casi inermes guardianes. Rápidamente se apoderaron de todas las instalaciones, hicieron trincheras de los sitios estratégicos, prendieron el fuego que les interesaba, asesinaron a sangre fría unos cuantos magistrados y se dispusieron a esperar la llegada del Presidente de la República.</p>
<p style="text-align: justify;">En su lugar llegaron los soldados, que hicieron cara a los armamentos ultramodernos y a los sitios previamente definidos como los mejores por la turba asesina. Pero nada los arredró. Un puñado de héroes salvó la República y a centenares de inocentes que iban a ser masacrados. Y les dieron libertad, a costa de los mayores sacrificios, la vida de soldados y policías incluida en la inmensa cuota de dolor que debieron pagar en el altar de la Patria.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando todo terminó, muchas horas después. Cuando del Palacio en cenizas solo quedaron los últimos rescoldos, los colombianos nos sentimos a salvo. Porque estuvimos a punto de perderlo todo. Y Por eso saludamos con pañuelos blancos el paso de nuestros héroes camino de sus batallones, comandados también en la victoria por quien luchó con ellos, padeció con ellos, apuró con ellos todos los dolores y aceptó con ellos todos los peligros, casualmente y por fortuna para la verdad, el autor de este libro. Fueron horas de emoción indescriptible. Lacerado el corazón por el dolor de las pérdidas, sentíamos a salvo lo que más amábamos: la libertad, la fe en los destinos de Colombia, y su honor sin mancilla.</p>
<p style="text-align: justify;">Han pasado 26 años. Y del fondo de la caverna se ha vuelto a escuchar el rugido de los leones hambrientos. Y han vuelto por lo mismo. Por la dignidad de la República. Por su gloria. Por su libertad. Solo que ahora las armas son distintas, mucho más sofisticadas, mucho más mortíferas, mucho mejor calibradas. Los que no pudieron dar un golpe de Estado, ahora lo intentan por otros caminos. Los que querían nuestra rendición, la consiguen sin fusiles ni bombas. Les basta el artificio matrero de una justicia indigna. Les basta la infamia de los testigos falsos, y pásmese lector, hasta de los testigos inexistentes. Les basta la ingenuidad y la cobardía de una sociedad que no sabe defenderse. Les basta agazaparse detrás de una toga y un birrete para ametrallar nuestro honor y despedazar nuestros sentimientos, nuestros valores, nuestras aspiraciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Y este libro es esa historia. La que lo asombrará, lector querido, lo indignará, lo sorprenderá. La historia en la que un hombre, el Coronel Luis Alfonso Plazas Vega, ha sido escogido como mártir propiciatorio de la mayor indecencia, la mayor audacia y la mayor injusticia que se hayan visto en Colombia. Todo vale. Cuando están de por medio las mismas torcidas ambiciones de aquellas macabras jornadas del 6 y 7 de noviembre de 1.985, aumentadas con la expectativa del vellocino de oro, nada queda demasiado lejos. Porque le anticipo a quien repase estas líneas, que ni siquiera las lágrimas de ahora son auténticas, condición para que fueran respetables. Cuando al dolor se le pone precio, se convierte en una mueca indigna. Los muertos del Palacio de Justicia, que están donde el autor demuestra que están, quieren ser canjeados por sus herederos por un puñado de dólares concedidos por algún tribunal de justicia. Para lo que se requiere, claro está, que Plazas Vega sea condenado por un delito que nadie ha cometido. Los supuestos desaparecidos, este libro lo prueba mil veces, no desaparecieron. Fueron cruelmente sacrificados por los compañeros de guerrilla de uno de los demandantes, un tal René Guarín. ¿Le extraña? Es mejor que entre a estas páginas dispuesto a no dejarse extrañar por nada.</p>
<p style="text-align: justify;">El drama va a comenzar. El telón se levanta. La tragedia abre sus alas de espanto. La seguiremos con la unción con que los griegos presenciaron las que salían de las plumas de sus tres genios dramáticos, Esquilo, Sófocles y Eurípides. Que fueron más grandes, cuando como en este caso contaron historias verdaderas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>FERNANDO LONDOÑO HOYOS</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Bogotá, abril de 2011</strong></p>
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		<title>&#8220;SI LA MONTAÑA HABLARA&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Oct 2009 03:13:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ricardo Puentes Melo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Olga Cecilia Vega]]></category>
		<category><![CDATA[Piedad Córdoba]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Reyes]]></category>
		<category><![CDATA[Si la montaña hablara]]></category>

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		<description><![CDATA[Reseña: Wolfram Estas revelaciones de la periodista Olga Cecilia Vega, señalada de ser la amante de Raúl Reyes –señalamiento que ella desmiente-, nos vienen a confirmar muchas cosas, y a descubrirnos otras. Nos confirma que las FARC tienen nexos con políticos, senadores y gobernadores, especialmente del sur del país. Nos confirma que Andrés Pastrana fue [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Reseña: Wolfram</em></p>
<div id="attachment_151" class="wp-caption aligncenter" style="width: 382px"><img class="size-full wp-image-151" title="si la montaña hablara" src="http://www.periodismosinfronteras.com/wp-content/uploads/2009/10/si-la-montaña-hablara.jpg" alt="De recomendable lectura" width="372" height="543" /><p class="wp-caption-text">De recomendable lectura</p></div>
<p style="text-align: justify;">Estas revelaciones de la periodista Olga Cecilia Vega, señalada de ser la amante de Raúl Reyes –señalamiento que ella desmiente-, nos vienen a confirmar muchas cosas, y a descubrirnos otras.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos confirma que las FARC tienen nexos con políticos, senadores y gobernadores, especialmente del sur del país. Nos confirma que Andrés Pastrana fue elegido gracias al apoyo de las FARC a cambio de entregarles la zona de despeje y otras prebendas que, debido a presiones de Estados Unidos, Pastrana canceló cuando terminó la zona de despeje. Los hechos de inseguridad y orden público de la tenebrosa época de Pastrana confirman esto.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos confirma que las FARC tienen un poder político enorme y que, gracias a los políticos elegidos, es acrecentado mediante contratos, despejes departamentales, suministro de información clasificada, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos confirma que los políticos secuestrados luego salen a hacer proselitismo a favor de las FARC, como hicieron Alan Jara y Consuelo González de Perdomo, amén del resto de esa clase.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos confirma, mediante el testimonio de guerrilleros y miembro de su cúpula, el embarazo de Ingrid Betancourt y sus amoríos con el hoy jefe supremos de las FARC, alias Cano. Nos cuenta que a Ingrid la llamaban “la Princesa de la Selva”, debido al trato preferencial que le daba la guerrilla, no por ser quien era, sino por ser amante de alias “Cano”, con quien sostenía esporádicos y clandestinos encuentros amorosos en el lugar de su cautiverio, en el sur del Tolima.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos confirma la cercanía de Álvaro Leyva, precandidato conservador, con toda la cúpula de las FARC, quienes lo apoyan en el pasado y lo apoyarían en un futuro si sus aspiraciones presidenciales prosperan. Las FARC ven a Leyva como un aliado.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos confirma la desbordada ambición de Piedad Córdoba en su búsqueda de gloria personal y consolidación política.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero lo que se nos revela en este libro es algo sorprendente. Piedad Córdoba hizo acuerdos con el gobierno norteamericano para ayudar a encontrar a los secuestrados norteamericanos. Se nos insinúa que fue gracias a su gestión, que el campamento de Raúl Reyes pudo ser encontrado y bombardeado. Se nos revela que gracias a ese acuerdo, ha gozado de cierta impunidad y explica sus declaraciones que son claros delitos en nuestro Código Penal; gracias a ese apoyo. La sagacidad política de Piedad Córdoba decía ante los medios que era transparente en actuar, pero lo cierto es que todo lo tenía fríamente calculado y su traición a Hugo Chávez y las FARC, en pos de sus demenciales sueños de poder, tuvo apoyo del gobierno norteamericano que la utilizó para la liberación de sus nacionales, pero en realidad nunca la tragó.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos muestra unas operaciones Fénix y Jaque dirigidas en conjunto con las autoridades gringas, y nos sugiere que la operación Jaque fue posible gracias a la traición de “Doris Adriana” y su amante “César”.</p>
<p style="text-align: justify;">Se nos muestra que Raúl Reyes pudo haber negociado la liberación de Simón Trinidad, pero que no lo hizo porque Simón se constituía en un rival que lo opacaba en su liderazgo ante la guerrilla.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos expone a un Raúl Reyes que lloraba por su familia, pero que no sentía el menor pudor de ordenar masacres de pueblos enteros.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, sin duda, lo que Olga Cecilia Vega Cubillos saca a la luz, es la enorme corrupción política de Colombia, donde los hombres que aspiran a cargo de elección popular no dudan en traicionar, ordenar asesinar, traficar con droga y cualquier otra cosa, por conseguir ser elegidos para el Congreso, las gobernaciones o las alcaldías locales.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero Olga no solamente denuncia esto; también nos muestra lo que ocurre entre periodistas y organizaciones de periodistas que supuestamente deberían defender a los comunicadores. La mafia de la información, el afán de la chiva y la exclusiva hace que periodistas difamen y olviden su juramento, que denuncien falsamente ante las autoridades a los colegas que puedan tener más éxito que ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de la lectura de “<em>Raúl Reyes: Si la Montaña hablara</em>”, le queda a uno la sensación de que este país está tan podrido, que quizá la mejor opción sea callar porque, de lo contrario, se expone uno al ostracismo y la presión desde diferentes ángulos. Una presión que se ejercerá hasta conseguir que quien desee contar las verdades, muera asesinado…. o de hambre.</p>
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