jueves 23 mayo 2013 

BOGOTÁ, UN CAOS DESCOMUNAL

marzo 28, 2012 por  
Escrito en La(s) Categoria(s) Bogotá, General, Opinión, Saúl Hernández Bolívar

Bogotá, un caos descomunal

 

Saúl Hernández Bolívar

Por Saúl Hernández

Marzo 28 de 2012

Mientras dos de cada tres bogotanos detestan a TransMilenio, el metro de Medellín se ha convertido en la empresa más admirada de la región, superando a las emblemáticas Empresas Públicas. ¿Por qué? Más allá de la perogrullada de que el uno funciona mal y el otro bien, lo que hay que reconocer es que una ciudad del tamaño de Bogotá requiere un sistema de transporte multimodal con una columna más robusta que los buses rojos, que son buenos pero no tanto como para ser el soporte principal.

Cuando TM comenzó a operar, representó un cambio dramático para los bogotanos; de esos buses y busetas destartalados y sucios, pasaron a unos cómodos, limpios y rápidos, con carriles exclusivos. En principio, la guerra del centavo se acabó. Pero -a diferencia del metro-, la operación de TM es un negocio privado donde la maximización del rendimiento fue deteriorando la calidad del servicio. Eso no se puede negar.

No obstante, el factor que más ha contribuido al colapso del sistema es que se ha saltado el tope de su capacidad. Es como tener 100 computadores funcionando en una red que estaba prevista para 50. No es un hecho menor que Bogotá se codee con Kinshasa, Lagos y Dakar -tres sórdidas megaurbes africanas- como las únicas cuatro ciudades del mundo, del tamaño de nuestra capital, que carecen de metro.

Lamentablemente, Bogotá -y sus habitantes- es víctima de la incapacidad de sus dirigentes, de la falta de visión y hasta del embelesamiento de un hombre probo como Enrique Peñalosa, quien por estar obnubilado con su creación ha perdido dos elecciones y se ha convertido en el mayor enemigo de un mejor medio de transporte para los bogotanos, y al que por tratarse de un ‘experto’ respetado internacionalmente muchos no se atreven a contrariar.

Aspecto de la jornada de protesta y desórdenes por el mal servicio de Transmilenio

De ahí que no se haya superado la discusión sobre la necesidad del metro, tema que debería estar saldado hace rato y entenderse como un triunfo por esos idealistas que sueñan con ciudades para peatones y bicicletas. Este no es un embeleco promovido por “constructores de metros”, sino un asunto de sentido común: los BRT (buses de tránsito rápido, por su sigla en inglés) no son los sistemas principales de transporte de las grandes ciudades; lo son en urbes pequeñas o medianas, como Curitiba, donde el modelo ha tenido su mejor desempeño. Pero, incluso en esa ciudad ya están construyendo un metro.

¿Que el metro de São Paulo vive atiborrado de personas? Seguramente. En horas pico, la congestión en los metros de todas las megalópolis es pavorosa: en el de Tokio, los empleados empujan a los usuarios hasta que logran cerrar las puertas de los vagones (hay videos en Youtube). Aún así, es el sistema cuya robustez permite movilizar a más gente de manera más eficiente.

http://www.youtube.com/watch?v=b_i2sa8igTc

Me da pena con el doctor Peñalosa, pero TM ni hace lo mismo que un metro, ni es tan barato como asegura, lo barato sale caro. Para él, el costo por kilómetro del metro estaría por el orden de los US$ 100 millones, pero otros expertos afirman que la tecnología ha bajado los costos a menos de US$ 50 millones y que el TM de Suba superó los US$ 30 por kilómetro.

Claro, la controversia es bienvenida. Lo que no resulta grato es que personas generalmente sensatas, como Santiago Montenegro, se opongan con argumentos desquiciados como el de aseverar que la posibilidad de un ataque terrorista lo hace inviable: “… una bomba en una estación a treinta o cuarenta metros de profundidad” dejaría el sistema fuera de servicio “… posiblemente varios meses, quizás hasta un año, generando un caos descomunal” (El Espectador, 19/3/12). ¡Caramba, para alarmismos baratos, basta con Gustavo Petro!

Pero, dado el caso de ese atentado imaginario, como el metro no sustituiría a TM, todos recurrirían a los articulados rojos, volviendo a un caos descomunal que, precisamente, es lo que se vive hoy.

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Comentarios

2 Comentarios para “BOGOTÁ, UN CAOS DESCOMUNAL”
  1. Carlos Alberto dice:

    Saul Hernández escribe una verdad de a puño: “Mientras dos de cada tres bogotanos detestan a TransMilenio, el metro de Medellín se ha convertido en la empresa más admirada de la región, superando a las emblemáticas Empresas Públicas”. Y es cierto: los bogotanos destestan a transmilenio. Uno de los grandes errores de Álvaro Uribe Vélez fue haber señalado como candidato a la alcaldía de Bogotá, al creador del Transmilenio: Enrique Peñolosa. Además de ser una eleccion antidemócratica de Uribe -a dedo porque a él le parecía y punto- Uribe desconoció una dolor de cabeza del transporte bogotano, como también desconoció que cada vez que uno toma transmilenio los madrazos a Peñalosa son innumerables.

    Pero para el uribismo, que adolece de autocrítica, cada vez que uno decía sobre que Uribe se equivocó y perdió la alcaldía desde el primer instante que se decidió por Peñolosa -y repito: fue una escogencia a dedo, es decir, antidemocrática- le respondían a uno que eso no era así. Pues bien: ahí están las consecuencias. Petro en el poder, el uribismo en la olla y Bogotá pasando afugias. No todo es culpa de la izquierda, también hay que mirar hacia dentro, pues con esos candidatos que escogen la contraparte la autopista para la izquierda está totalmente despejada.

  2. rodrigo restrepo dice:

    Petro acudiendo a la mentira adujo no haber pertenecido en cuerpo y alma tanto al m19 como al polo democrático entonces, si vamos a creerle forzoso es concluir que esos dos movimientos le sirvieron de escampadero. Si es que Petro quiere fungir de honesto, qué le movió a postularse para un cargo que, a través de sus ejecutorias, ha demostrado ser absolutamente incapaz? Algo va de ejercer el movimiento de la lengua a la función cerebral. Existe una gran diferencia entre construir a destruir .En otras palabras, administrar la ciudad de Bogotá no es tarea fácil pues se requiere de conocimientos que en arte alguna, se ven en Petro. Construir es bien difícil, destruir bien fácil dígalo sino la proeza llevada a cabo por el movimiento, del cual formo parte, así quiera negarlo proeza consistente en la destrucción del Palacio de justicia. Su incapacidad se da hasta en el denominado sentido común pues en cuanto a esto, una prueba. Cualquier campesino por inculto que sea, haciendo uso del sentido común, se da cuenta que la construcción de vías es necesaria para el desplazamiento de vehículos y que entre más vías halla, ellas, redundaran en beneficio de la capital por cuanto aligera la llegada a lugares de destino evitando así, la congestión. Petro pretextando que el proyecto denominado Alo atravesaría barrios de gente pudiente se opuso cuando, el sentido común nos dice que una vía descongestiona independiente de si atraviesa un barrio de oligarcas o de gente pobre; El problema no es los lugares que atraviese el proyecto, el problema a atacar es la congestión y esto cualquier persona, con sentido común, lo entiende. Tal parece que la acción equivocada de algunos bogotanos al depositar votos a su favor le llevaron a la alcaldía ;Petro se ganó un Tigre el cual se encuentra en manifiesta incapacidad de administrarlo pues, quiéralo o no, su único fuerte es dar movimiento al adminículo denominado lengua pues el otro, el cerebro necesario para manejar los problemas de Bogotá no funciona Repitiendo la pregunta inicial, Si, vamos a hablar de honradez aquella opuesta a la corrupción que tanto ataca es de preguntarle si es de gente honrada postularse para ejercer un cargo a sabiendas de su manifiesta incapacidad para ejercerlo. Petro, hoy por hoy, se podría definir como un Evo Morales trasplantado a la ciudad de Bogotá.

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